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El 27 de agosto de 1883 se publicó en una gaceta el telegrama que el gobernador de la India holandesa envió a Singapur: Erupciones volcánicas extraordinarias en el estrecho de Sonda. No debe confiarse en las cartas. Los faros destruidos. Dad publicidad. Admiral Van Alphen.

El cónsul español comunicó inmediatamente la noticia al Ministerio de Estado dado el interés para el comercio en Indonesia. El diplomático, mirando por el erario público, para evitar gastos inútiles, redujo el texto al máximo: Volcanes hacen navegación peligrosa Estrecho de Sonda.

¿Qué había ocurrido?

Desde las últimas horas de la tarde del domingo 26 del corriente hasta después del mediodía del día siguiente 27, se dejó sentir en los edificios de esta población una ligera vibración a intervalos, durante la cual se oía un ruido semejante al de una detonación lejana. Esto llamó notablemente la atención de los habitantes de esta ciudad y todos se deshacían en conjeturas acerca de la causa que pudiera producirlo. Así describió el cónsul lo que había sucedido en Singapur.

Para la mayoría, el origen de tal vibración provenía de la dinamita que se estaba utilizando en unos trabajos de desmonte cercanos. Otros pensaron que se trataba de ejercicios de tiro de algún buque de guerra. Reinaba el desconcierto.

Ante la posibilidad de que hubiera una erupción volcánica próxima, el jefe del puerto dispuso que saliera una lancha de vapor a reconocer el territorio. La embarcación trajo la noticia de la erupción de un volcán cerca de la isla holandesa de Carimon, situada a 35 millas de dicho puerto.

Esta información adquirió visos de certeza cuando un vigía ubicado en el monte, con el auxilio de un telescopio, pudo advertir en el punto indicado señales de una erupción. Posteriormente el telégrafo comunicó desde Batavia (Yakarta), capital de las Indias Orientales Neerlandesas, la actividad del Krakatoa.

En junio de 1883 este volcán se había despertado y hasta el 27 de agosto, día de su explosión final, la actividad sísmica fue intensa.

La isla del volcán con las de Lang, Venlaten y el islote Poolsche Hoed formaba un reducido archipiélago situado en el estrecho de Sonda, entre Java y Sumatra, al suroeste de Indonesia. Este paso era estratégico, ya que conectaba el mar de Java con el océano Índico. El volcán, al sumergirse en el mar, arrastró a la isla.

El flujo piroclástico y los tsunamis posteriores a la erupción devastaron la zona.

Anger, punto de escala de los buques procedentes de Europa por el cabo de Buena Esperanza, desapareció. También quedaron destruidos los faros de las costas vecinas. En la provincia de Lampong, situada en el extremo sur de Sumatra, todo quedó arruinado en un radio de cinco leguas desde la costa. Los muertos se contaban por miles.

En definitiva, la explosión volcánica modificó la configuración del citado estrecho. El único paso que quedó libre fue el Gran Canal al norte de la isla Príncipe.

El gobierno neerlandés, bajo cuya soberanía estaban estas colonias, tomó medidas de forma inmediata para asegurar la navegación. Los buques cruzarían durante tres meses a la entrada del estrecho de Sonda para avisar a los barcos.

También reaccionó el Almirantazgo inglés. Cuando la noticia llegó a Londres, ordenó a las corbetas Champion, Magpie, Flying-Fish de la Marina real, que se encontraban en Penang, Borneo y Corea respectivamente, que se desplazaran a este estrecho. Tenían que informar de las variaciones topográficas que se habían producido. Era necesario actualizar las cartas náuticas para garantizar la seguridad de las travesías.

En España el Ministerio de Marina comunicó toda la información a la Dirección de Hidrografía, encargada de coordinar los trabajos hidrográficos y la producción cartográfica.

Además, en octubre Estado envió al ministro de Marina un saquito con muestras de lava. Procedía de la barca italiana Adriático. Según indicó su capitán al cónsul español en Singapur, la lava volcánica había caído en su cubierta al pasar por aquellas aguas. El diligente funcionario lo envió a la península. Consideró que podía ser de interés para el Museo Naval, o de estudio por los hombres de ciencia.

La información que recibió la Armada se puede consultar en el expediente que se custodia en el Archivo General de la Marina “Álvaro de Bazán”.

En la Biblioteca Nacional existe un ejemplar del trabajo realizado por el geólogo holandés R.D.M. Verbeek, testigo de la erupción: Krakatau: Album contenant 25 planches chromolitographies de régions dévastées du Détroit de la Sonde prises deux mois apres L’Eruption du Krakatau.

Ilustración: Detalle de la Carta esférica del estrecho de Sonda : según los datos más recientes publicados por el Depósito de Amsterdam (1862).Archivo Cartográfico de Estudios Geográficos del Centro Geográfico del Ejército — Ubicación: AR — Signatura: Ar.Q-T.4-C.3-179 y 179 bi — Código de barras: 2213707[Ar.Q-T.4-C.3-179 y 179 bi] Biblioteca Virtual de Defensa

 

 

Para saber más, recomendamos consultar:

Biblioteca Nacional de España

Archivo General de la Marina “Álvaro de Bazán”

Biblioteca Virtual de Defensa

 

Recursos audiovisuales:

Al este de Java. Bernard L. Kowalski, 1969

Krakatoa: The last days. Sam Miller, 2006

 

 

 

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